martes, 21 de julio de 2009

Lo que perdura.....

A veces en la vida, nos preocupamos por las cosas materiales, por el que dirán, por lo que tengo y no tengo o quiero tener, a veces nos llenamos de ego, de querer presumir....están los que presumen de lo que no tienen, y los que tienen que solo piensan en tener mas y sentirse seguros por lo que tienen, yo pienso que eso no es lo principal, a veces es necesario para vivir y tener una vida cómoda y si tener... pero sin perder la humildad, la sencillez, todo lo que somos, tenemos y seremos es gracias a Dios, nada aquí nos llevamos, nada se nos queda, simplemente todo acaba, hay quienes se obsesionan por tener y tener que se olvidan de querer, de amar, y que es lo que perdura??, que es lo que queda? lo que trasciende??, para mi es el Amor, el querer, el transmitir con buenos actos, una buena amistad de como te recuerden, mas que nada eso que te recuerden por como eres, lo que aportes en la vida misma, los recuerdos, la fe, con esto no digo que hay que ser conformistas pero tampoco ser egoístas, no llegar a la avaricia. La Avaricia es tener una gran ambición de poseer cosas materiales. Eres avaro cuando te importa mucho tener cosas, tener dinero, vestidos, adornos para tu casa, aparatos, no importando que tengas que hacer para conseguirlo. El desear superarse económicamente a través del trabajo honrado es bueno, lo que está mal es solo pensar en ¨tener mas y no en ¨ser mejor persona¨, mejor padre, madre, hijo o hermano... mejor amigo, mejor trabajador, mejor jefe...La virtud a cultivar contra la Avaricia es LA SENCILLEZ , que es ser feliz con poco y LA GENEROSIDAD, que es pensar en compartir y dar de lo tuyo. Siempre habrá otros que tienen mas necesidad que tú. Cristo dijo: ¨No podéis servir a dos amos: a Dios y al dinero¨. Cristo nació y vivió en la sencillez y en la pobreza. Desafortunadamente así es nuestra sociedad infundada por esas costumbres, creencias y division de clases sociales y racismo, pues seria un sueño si no fuera así, en fin, lo que perdura para mi es lo vuelvo a repetir es el amor.
Hay algunas personas que en verdad se afanan por el trabajo, ¡viven para trabajar! y no se dan un descanso., a mi me paso algo similar en base a mi experiencia lo puedo decir.
Otros viven de la ¡Vanidad!, porque piensan que lo es todo en la vida, hasta hacen de su cuerpo mil cosas, con tal de conseguir lo que quieren, y hacerse daño así mismos (bulimia, anorexia)
A muchos les encanta la Popularidad viven de eso, quieren hacerse notar, quieren ser los más destacados, a veces a costa de lo que sea, con tal de ser admirados por los demás...
Y por lo que muchos andan tras.... ¡El Dinero! hacen hasta lo imposible por obtenerlo, es su fuente, su seguridad. Y puedo nombrar mil cosas por las que se preocupa la gente y se les vuelve una necesidad con el tiempo. Pero en verdad ¿Esto es lo más importante?
Le estamos dando valor a cosas que no importan, que son pasajeras, que no se quedan con nosotros para siempre, no como quisiéramos.... Y estamos algunas veces realmente equivocados, debemos de adentrarnos en nuestro ser y preguntarnos ¿Qué necesitamos realmente?
- Un descanso
-Salud
-Estar bien con nosotros mismos
-Qué las cosas materiales no sean lo más importante. Nosotros tenemos la verdadera respuesta.


Bueno también les voy a compartir una historia es buena para reflexionar, espero que les guste:

Qué Es Lo Más Importante Que Has Hecho?


En cierta ocasión durante una charla que di ante un grupo de abogados, me hicieron esta pregunta: "¿Qué es lo más importante que ha hecho en su vida?" La respuesta me vino a la mente en el acto, pero no fue la que di, porque las circunstancias no eran las apropiadas. En mi calidad de abogada , sabía que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre mi trabajo. Pero he aquí la verdadera, la que surgió de lo más recóndito de mis recuerdos. Lo más importante que he hecho en la vida:
Mi madre cumplía 54 años, y yo había ido con ella, para celebrar con la familia. Comencé el día jugando con un excondiscípulo y amigo mio a los que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada conversamos acerca de lo que estaba pasando en la vida de cada cual. Me contó que su esposa y él acababan de tener un bebe, y que el pequeño los mantenía en vela todas las noches. Mientras jugábamos, un coche se acercó haciendo rechinar las llantas y tocando el claxon con insistencia. Era el padre de mi amigo, que consternado, le dijo que su bebe había dejado de respirar y lo habían llevado de urgencia al hospital. En un instante mi amigo subió al auto y se marchó, dejando tras de si una nube de polvo.
Por un momento me quedé donde estaba, sin acertar a moverme, pero luego traté de pensar que debía hacer. ¿Seguir a mi amigo al hospital? Mi presencia allí, me dije, no iba a servir de nada, pues la criatura seguramente estaría al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo hiciera o dijera iba a cambiar las cosas. ¿Brindarle mi apoyo moral? Bueno, quizá. Pero tanto él como su esposa provenían de familias numerosas y sin duda estarían rodeados de parientes que les ofrecerían consuelo y el apoyo necesarios pasara lo que pasara. Lo único que haría seria estorbar. Además había planeado dedicar todo mi tiempo a mi familia, que estaba aguardando mi regreso. Así, decidí reunirme con ellos e ir más tarde a ver a mi amigo.
Al poner en marcha el auto que había rentado, me percaté que mi amigo había dejado su camioneta, con las llaves puestas, estacionada junto a las canchas. Me vi entonces ante otro dilema: ¿No podía dejar así el vehículo, pero si lo cerraba y me llevaba las llaves, que iba a hacer con ellas?. Podía pasar a su casa a dejarlas, pero como no tenía a la mano ni un papel para escribirle una nota, no podría avisarle lo que había hecho. Decidí pues ir al hospital y entregarle las llaves.
Cuando llegué, me indicaron en que sala estaban mi amigo y su esposa, como supuse, el recinto estaba lleno de familiares que trataban de consolarlos. Entre sin hacer ruido y me quedé junto a la puerta, tratando de decidir que hacer. No tardo en presentarse un médico, que se acercó a la pareja y, en voz baja les comunicó que su bebe había fallecido, víctima del síndrome conocido como muerte en la cuna. Durante lo que pareció una eternidad, estuvieron abrazados, llorando, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y el dolor. Cuando se recuperaron un poco, el médico les preguntó si deseaban estar unos momentos con su hijo. Mi amigo y su esposa se pusieron de pie caminaron resignadamente hacia la puerta. Al verme allí, en un rincón, la madre se acercó, me abrazó y comenzó a llorar. También mi amigo se refugió en mis brazos. "Gracias por estar aquí" me dijo. Durante el resto de la mañana permanecí sentada en la sala de urgencias del hospital, viendo a mi amigo y a su esposa sostener en brazos a su bebe y despedirse de él. Eso es lo más importante que he hecho en mi vida. Aquella experiencia me dejó tres enseñanzas:
Primera: Lo más importante que he hecho en la vida ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer. Nada de lo que aprendí en la universidad, ni en los tres años que llevaba ejerciendo mi profesión, me sirvió en tales circunstancias. A dos personas a las que yo estimaba les sobrevino una desgracia, y yo era impotente para remediarla. Lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar el desenlace. Pero estar allí en esos momentos en que alguien me necesitaba era lo principal.
Segunda: Estoy convencida que lo más importante que he hecho en mi vida estuvo a punto de no ocurrir debido a las cosas que aprendí en la universidad y en mi vida profesional. En la escuela de derecho me enseñaron a tomar los datos, analizarlos y organizarlos y después evaluar esa información sin apasionamiento. Esa habilidad es vital en los abogados. Cuando la gente acude a nosotros en busca de ayuda, suele estar angustiada y necesita que su abogado piense con lógica. Pero, al aprender a pensar, casi me olvide de sentir. Hoy, no tengo duda alguna que debí haber subido al coche sin titubear y seguir a mi amigo al hospital.
Tercera: Aprendí que la vida puede cambiar en un instante. Intelectualmente, todos sabemos ésto, pero creemos que las desdichas les pasan a otros. Así, pues hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo tan real que pareciera que ya ocurrió. Pero, al ubicarnos en el mañana dejamos de advertir todos los presentes que pasan junto a nosotros, y olvidamos que perder el empleo, sufrir una enfermedad grave, toparse con un conductor ebrio y miles de cosas más pueden alterar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos. En ocasiones a uno le hace falta vivir una tragedia para volver a poner las cosas en perspectiva. Desde aquel día busque un equilibrio entre el trabajo y la vida; aprendí que ningún empleo, por gratificante que sea, compensa perderse unas vacaciones, romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia. Nada es mas importante que tu tiempo, y el amor que con ello compartas.


http://www.youtube.com/watch?v=daLUW2PVdUQ&NR=1
















No hay comentarios:

Publicar un comentario